La Hemana Margarita Nos Dirige Hacia un Camino Nuevo

Lo que contaron las Hermanás Nepomucena y Gertrudis Neuwrith

Se acercó el nuevo año escolar; pero el asunto de la llegada de las Hermanas de Algersdorf no se resolvió. Confiando en que la Providencia Divina no nos abandonaría comenzamos con la enseñanza.

Delante de nuestros ojos tuvimos sólo el deber de hacer de nuestra parte lo que para la obra de esta única organización fuera eficaz. Muchas cosas teníamos que hacer de manera independiente, para lo que contábamos con el apoyo de la Asociación, y, como afirmaba el canónigo Kosar, también el Obispo dr. Stepinsnik.

Debo agregar que la Hna. Margarita hizo la observación de que la presidente de la Asociación le había insinuado que las Hermanas tomaran todo el trabajo a su cargo; se buscarían las necesarias ayudantes y trabajarían libremente, según las necesidades de este lugar, sin depender de nadie, por el bien de la juventud de aquí.

La Presidente se expresó más tarde, más o menos de esta manera: "Su trabajo, hasta ahora demostró que aquí, en Maribor, podrían hacer con sus capacidades y generosidad muchas cosas para la educación de la juventud. Pero la dependencia, hasta aquí, de su gobierno de Algersdorf no favorece el desarrollo futuro, sino la decadencia, la ruina. Hablé de esto con el reverendo Padre jesuita, quien comprendió bien tales o parecidas situaciones, y que conoce también las normas esclesiásticas correspondientes. El dijo así: "Si se trata de la formación de la juventud abandonada, es esto una misión especial, obra para la salvación de las almas. De acuerdo con el Obispo bajo cuya jurisdicción están, las Hermanas pueden decidirse con respecto a la salida de la institución y fundar, según todas las normas esclesiásticas en vigencia, un nuevo instituto eclesiástico religioso en otra diósesis. Deben ponerse de acuerdo con las leyes eclesiásticas del lugar, y como en este caso se trata de una nueva institución autónoma; también deben hacerlo con las autoridades civiles, bajo cuya dirección de la persona jurídica que está fundando un tal instituto eclesiástico, y que se encarga de toda responsabilidad ante la ley, y para asegurar la subsistencia económica del mismo. El Obispo, quien aprueba la fundación de la nueva institución diocesana, debe, por su parte, nombrar para el puesto dirigente una persona idónea, normalmente aquella que intervenía en favor de la nueva institución y fundación, otorgándole el título de Reverenda Madre". "Después de todo lo dicho, la aconsejaría, Hermana Superiora, hablar personalmente con el mencionado Padre Jesuita, quien se encuentra, por el momento, con nosotros en Maribor. Y, luego, decidirse a salir, por amor a los pobres niños tan necesitados de su educación. Salir de Algersdorf, y fundar aquí, en Maribor, en nuestra diócesis, una nueva institución eclesiástica religiosa bajo su dirección."

Terminada la conversación, la Hermana Superiora quedó muda. Pero la presidenta de la Asociación prosiguió todavía: "Comprendo, estimada superiora Margarita, el no poder decir nada a mi propuesta. Yo sé que será necesaria la reflexión. No se hará sin dificultades. Nosotras también las teníamos cuando el Obispo Slomek fundaba la Asociación. No sabíamos cómo comenzar con el trabajo. Nos desanimamos preguntándonos si habíamos hecho bien comprometiéndonos al aceptar el trabajo. Pero reflexionábamos sobre la meta que nos habíamos fijado tan alto, a saber la salvación de las almas de estos niños ineducados.

Estoy convencida de que en su trabajo que comenzaron y todavía cumplen en favorde nuestros niños de Maribor, ustedestienen una única meta: salvación de las almas. Por eso, reflexione, consulte con sus colaboradoras nuevamente, y también con otras personas, y decídase, luego, por hacer la institución eclesiástica autónoma en Maribor, construyendo sobre el fundamento de nuestra Asociación su nueva comunidad religiosa.»

No sólo la Hna. Margarita, nosotras también reflexionábamos con ella sobre la propuesta de la Sra. Brandys. Una decisión tan importante no podía realizarse así no más con rapidez. Finalmente, nos pusimos de acuerdo en la opinión de que sería honesto hablar de todo esto, una vez más, con nuestra superiora principal, en Algersdorf. Decirle que nos separaremos de nuestra comunidad actual, a pesar del dolor que sentimos, y que fundaremos una congregación independiente si no recibimos Hermanas para ayudamos.

La Hermana Margarita se dedicó a realizar el viaje a Algersdorf, para pedir, una vez, la ayuda; por lo menos tres Hermanas serían necesarias de urgencia. Deseaba una conversación franca con su superiora mayor, sobre todo lo que preocupaba a las Hermanas de Maribor. Pero el diálogo no fue posible, porque la superiora no dio ocasión para el mismo, sólo un movimiento con la mano y se alejó.

Antes de partir, la Hna. Margarita entró en la capilla del convento para despedirse; hizo la señal de la cruz con el agua bendita y comenzó a rezar el rosario. Siguió rezando hasta llegar a Maribor, y se calmó.

El camino a seguir fue claro: Separación de Algersdorf y la fundación de una nueva congregación en Maribor; la salida de la Diósesis de Graz y la entrada a Diósesis de Maribor. No podría abandonara los niños pobres y descuidados. Estaban demasiado abandonados; algunos hasta por sus propios padres, echados a la calle, en malas compañías. No tendrían a nadie para que les hablara de Dios, que ama a los niños, porque de ellos ese¡ Reino de los cielos. Para ella y sus Hermanas, las de ahora y las que vendrían, les costaría esto. Las Hermanas amarían a los niños, se sacrificarían por ellos u los defenderían hasta el tiempo en que permitiera el buen Dios y la Virgen del Rosario, cuya fiesta se celebraría dentro de unos días. Con los niños de ahora que ya sabían rezar el rosario, la honrarían en el día de su fiesta. A todos los que en el futuro vendrían a ellas, las Hermanas les enseñarían venerar a la Madre de Dios con el rosario, a recomendarse a Ella, entregándosele para, que según el deseo del difunto Obispo Lomsek, "el pueblo esloveno sea un pueblo mariano".

Así reflexionaba la superiora Margarita hasta la puerta de su pobre casa. Sí, quedaría aquí, en esta pobreza, con los niños, los más pobres y abandonados. Haría todo para que crezcan y se hagan honestos, creándose así un porvenir feliz en la profesión que les guste, y para la cual se capacitarán en el colegio de las Hermanas Educadoras.